«De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: “¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!”. Él les respondió: “¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?”. Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma». Con este pasaje del Evangelio de Mateo, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, alentó ayer a los laicos en este tiempo de miedo e incertidumbre. Fue durante la reunión telemática que mantuvo con los laicos del equipo diocesano y con laicos representantes de los diferentes arciprestazgos. «El obispo nos recordó que esta pandemia lo está alterando todo, es como si estuviésemos como los Apóstoles en mitad de la tormenta del lago de Galilea, pero hemos de crecer en confianza y fe en el Señor», señala el vicario para la Evangelización, José León, presente también en la reunión.
También incidió el obispo en la importancia de recobrar la ilusión y continuar la marcha emprendida para que el trabajo en la Diócesis de Cartagena sea «más sinodal, con una participación más activa de los laicos», para dar respuesta al compromiso de ser Pueblo de Dios en salida, tal y como recordaba el lema del Congreso Nacional de Laicos del pasado año. «El espíritu de sinodalidad supone la aportación de todos para avanzar en la comunión, orar juntos, hacer silencio para escuchar al otro, corresponsabilidad, practicar el diálogo y el discernimiento para fijar los objetivos y las acciones pastorales», destacó Mons. Lorca Planes.